Modulo 1: Fisiologia
Diplomado / Especialidad
Aeromedicina y Transporte de
Cuidados Críticos 9na Generación
CAPÍTULO 1
FISIOLOGIA HUMANA
02.01.2021
ALUMNO DRA. ANA KAREN MUÑOZ SOLIS
Introducción:
La mejor forma de conocer la patología de algo, es partiendo de lo “normal”, de la forma en que se desarrollan y se interrelacionan los diferentes sistemas y órganos, es decir “conocer la naturaleza” como lo decía Aristóteles.
Todo partiendo de la célula como unidad funcional y mínima. La importancia es la interacción y la influencia entre uno y otro, para poder tener un equilibrio y desarrollo perfecto entre todas las partes, para que de esta forma todo trabaje en forma, de manera adecuada.
Logrando una homeostasis es decir intentar estabilizar los cambios internos con los externos, para mantener una condición estable, para esto requerimos un trabajo coordinado.
Nos enfocaremos a la fisiología respiratoria, que en lo particular, hace una parte fundamental dentro de la estabilidad del paciente crítico.
FISIOLOGIA PULMONAR
La principal función del pulmón es la respiración, que comprende la captación de O2 y eliminación de CO2 del organismo en su totalidad. En reposo un ser humano normal respira 12 a 15 veces por minuto y con cada respiración, se movilizan en promedio, 500 ml de aire, la cifra se transforma en 6 a 8 L de aire inspirado y espirado en ese lapso.
El aparato respiratorio se encuentra en contacto con el entorno externo por medio de la zona alta de las vías respiratorias que conduce a estructuras tubulares antes de llegar a las zonas de intercambio gaseoso (los alveolos). La función de los pulmones es facilitada por diversas características anatómicas que permiten su distensión y retracción, con lo que se logra el desplazamiento de gases al resto del cuerpo y de él, de regreso al medio exterior.
Entre los elementos que intervienen en tales funciones están la pared del tórax; los músculos respiratorios (que aumentan y disminuyen el volumen de la cavidad torácica); las áreas cerebrales que controlan los músculos; y las vías y nervios que unen el cerebro con los músculos.
Por último, los pulmones, a través de la sangre oxigenada y el bióxido de carbono que por ella retorna, permiten el desplazamiento de gases a otros órganos y tejidos corporales.
El sistema respiratorio cumple diferentes y complejas funciones relacionadas con el mantenimiento de la vida.
La primera de ellas se relaciona con la ventilación, fenómeno que desde una perspectiva vital se define ampliamente como la movilización de gas –aire en este caso– entre dos compartimientos: la atmósfera (un compartimiento gigantesco) y el alvéolo (un compartimiento diminuto si se compara con la atmósfera).
El aparato respiratorio puede ser subdividido en tres regiones interconectadas, con arreglo al flujo por ellas: la zona superior o alta; las vías conductoras; y las vías terminales o alveolos (conocidos también como parénquima pulmonar o tejido acinar).
La zona alta de las vías respiratorias comprende sistemas de entrada que son la nariz y la cavidad nasal y la boca, que desembocan en la faringe. La laringe va de la zona inferior de la faringe para integrar la zona alta de las vías respiratorias.
La nariz es el punto primario por el cual entra el aire inspirado; por esa razón, el epitelio de la mucosa que reviste las vías nasofaríngeas está expuesto a la máxima concentración de alérgenos inhalados, sustancias tóxicas, y partículas.
Las vías conductoras comienzan en la tráquea y se ramifican de manera dicotómica para ampliar enormemente el área de superficie de los pulmones.
Las primeras 16 divisiones de vías forman la zona conductora de pulmones, que transporta gases desde la zona superior.
Las ramas las componen bronquios, bronquiolos y bronquiolos terminales. La zona de conducción posee innumerables células especializadas que tienen otras funciones además de servir como conducto del aire al parénquima pulmonar. A medida que las vías conductoras cambian su estructura y llegan a los bronquiolos terminales y transicionales, también se modifica la estructura histológica de las vías de conducción.
En el epitelio de los y bronquiolos terminales no se detectan glándulas secretoras; el músculo liso tiene una participación y una actividad más notables, y en gran medida no se identifica cartílago, en el tejido subyacente. E aquí la importancia de mantener una homeostasis entre los estado proinflamatorios y antiinflamatorios, ya que a este nivel, el músculo liso determina la integridad y la capacidad de esa difusión o equilibrio entre la oxigenación tisular.
Los humanos tienen 300 millones de alvéolos y el área total de las paredes alveolares en contacto con los capilares en los dos pulmones se acerca a 70 m2.
Los alvéolos están revestidos de dos tipos de células epiteliales.
Las células de tipo I son células planas con grandes extensiones citoplásmicas; son las células primarias de revestimiento de los alvéolos y cubren, en promedio, 95% de la superficie epitelial de estos últimos.
Las células de tipo II (neumocitos granulosos) son más gruesos y contienen innumerables cuerpos de inclusión laminares. Estas últimas células abarcan sólo 5% del área de superficie, pero representan, en promedio, 60% de las células epiteliales en los alvéolos. Las células de tipo II son importantes en la reparación alveolar, Una función fundamental de las células mencionadas es la producción del agente tensioactivo.
Los alvéolos se encuentran rodeados de capilares pulmonares. En muchas áreas, el aire y la sangre están separados solamente por el epitelio alveolar y el endotelio capilar, de tal forma que la distancia promedio es de 0.5 μm.
Los pulmones se encuentran dentro de la cavidad torácica, limitada por la caja costal y la columna vertebral. Ambos órganos están rodeados por músculos diversos que contribuyen a la respiración.
El desplazamiento del diafragma genera 75% de los cambios del volumen intratorácico durante la inspiración tranquila. Dicho gran músculo, fijado a toda la abertura inferior de la caja torácica, describe una curva sobre el hígado y se mueve hacia abajo a
semejanza de un pistón, cuando se contrae. La distancia de su movimiento varía de 1.5 cm incluso a 7 cm con la inspiración profunda. Los otros músculos inspiratorios importantes son los intercostales externos que siguen un trayecto descendente oblicuo y hacia adelante, de costilla a costilla.
Los músculos espiratorios se contraen, disminuye el volumen intratorácico y aparece espiración forzada. Los intercostales internos poseen dicha acción, porque tienen un trayecto oblicuo descendente y retrógrado de una costilla a otra, y en consecuencia, tiran de la caja costal hacia abajo cuando se contraen.
Las contracciones de los músculos de la pared anterior del abdomen también intervienen en la espiración al desplazar la caja torácica hacia abajo y adentro y al incrementar la tensión intraabdominal, que impulsa el
diafragma hacia arriba.
La cavidad pleural actúa como una zona con líquido lubricante que permite los movimientos pulmonares dentro de la cavidad torácica. La pleura tiene dos capas que contribuyen a su cavidad. la pleura parietal y la pleura visceral.
La primera es una membrana que recubre la cavidad torácica que contiene los pulmones. La segunda es una membrana que reviste la superficie pulmonar. El líquido pleural (~15 a 20 ml) forma una capa fina entre las membranas mencionadas e impide la fricción entre ellas durante la inspiración y la espiración.
La circulación pulmonar y la circulación bronquial contribuyen a la corriente sanguínea del pulmón. En la primera prácticamente toda la sangre corporal pasa por la arteria pulmonar y de ahí a la red de capilares de la víscera, en donde es oxigenada y devuelta a la aurícula izquierda, a través de las venas pulmonares.
La circulación bronquial, separada y de menor volumen, incluye las arterias bronquiales que nacen de las arterias sistémicas; forman capilares que vacían su contenido en las venas bronquiales o establecen anastomosis con los capilares o venas pulmonares.
La circulación bronquial, separada y de menor volumen, incluye las arterias bronquiales que nacen de las arterias sistémicas; forman capilares que vacían su contenido en las venas bronquiales o establecen anastomosis con los capilares o venas pulmonares. Las venas bronquiales vacían su contenido en la vena ácigos. La circulación bronquial aporta nutrientes a la tráquea hasta los bronquiolos terminales y también los suministra a la pleura y ganglios linfáticos hiliares.
En conclusión:
La fisiología respiratoria involucra desde una fase mecánica hasta una fase bioquímica, pasando por una respuesta física por tratarse de un proceso de fuerzas, presiones.
debe de haber una completa coordinación desde la base: el alveolo hasta algo más tangible como el diafragma como músculo principal de la respiración.
Opinión sobre el tema:
Para poder entender la fisiología respiratoria, tenemos que entender que es un gran engranaje, desde la capacidad de filtrar el aire que ingresa por la nariz y detener las partículas que pudieran dañar a nuestras vías respiratorias bajas, hasta las vías de transporte mayores, ya que si en alguna de ellas hay lesiones; por ejemplo trauma de tórax, trauma facial o alteraciones genéticas como la fibrosis, no se lograra realizar el objetivo final de la respiración un adecuado intercambio y perfusión tisular. Cada uno de los componentes son necesarios y útiles, desde el cilio nasal, bronquios hasta el el epitelio pulmonar de las diferentes células alveolares. La importancia de conocer cada uno de los componentes y sus funciones radica en cuidar cada uno de ellos en pacientes sanos o paciente con alteraciones como es en el paciente con ventilación mecánica invasiva protegiendo las presiones, la adecuada sedación y la dosis correcta evitando daño en los músculos tanto la atrofia para posterior a esta la fuerza no condicione un estado de incapacidad funcional, hasta los daños por volumen, presión al final de la espiración, y en nuestro contexto lo cambios aerodinámicos por el vuelo; así mismo conocer la capacidad que tenemos para individualizar a nuestro individuo permitiendo dar un mejor manejo basado en la edad, peso, patología previa, anatomía, género y pronóstico
Bibliografía:
Kim E. Barrett, PhD,Susan M. Barman, PhD,Scott Boitano, PhD. (2013). GANONG. FISIOLOGÍA MÉDICA. México Df.: McGRAW-HILL INTERAMERICANA EDITORES, S. A. de C. V.
John E. Hall, PhD Arthur C. Guyton. (2016). GUYTON AND HALL TEXTBOOK OF MEDICAL PHYSIOLOGY. United States of America: Elsevier, Inc.
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